A mí mismo, como a muchos, me costó entender en su día el atractivo de Facebook o LinkedIn o la utilidad de Twitter. El concepto mismo de “Red Social” que ahora tenemos tan asumido y normalizado parecía una contradicción en sí mismo: horas y horas delante de la pantalla ¿socializando?, ¿para qué?, ¿nos es rentable y/o necesario?.

Lo cierto es que, nos guste o no, las redes sociales se han convertido en el eje central de nuestras relaciones con familiares, amigos y conocidos, más incluso desde que todos utilizamos el smartphone como si fuera una extensión de nosotros mismos. Incluso podemos sentirnos más cerca de personas a las que seguimos o twiteamos. Hoy en día es más sencillo que antaño compartir pensamientos, opiniones, fotografías, vídeos… pero también gustos, afinidades y recomendaciones.

La importancia de las redes sociales para las empresas y para nuestro Colegio Profesional es algo de lo que no son conscientes la mayoría de nosotros. Los medios tradicionales (radio, televisión, prensa, webs, mails…) atraen cada vez menos la atención del público y la publicidad unidireccional, masiva y no segmentada tiene una eficacia muy limitada. Si mandamos un mail sobre ciberseguridad a todos los colegiados, a los que no les interese este tema, ni lo abrirán, pero si en vez de a todos, lo mandamos solamente a los que estén interesados en la ciberseguridad, tendrá muchísimo éxito. A esto lo llamamos segmentación, y es necesario en el mundo en el que vivimos, llenos de mails, tweets, whatsapps…

Así es como muchas empresas y el COGITT-COGITCV como corporación de derecho público hemos decidido dar el “gran paso” y llevar nuestra presencia online un poco más allá de la tradicional y muchas veces inoperante web corporativa. Hemos abierto una cuenta en twitter, una página en FaceBook y una página en LinkedIn y al poco tiempo nos hemos dado cuenta de su poder. Los colegiados han aumentado de número, mucha gente joven interacciona ahora con nuestras publicaciones, las Universidades están al día de las noticias colegiales y de nuestra profesión, las empresas se dan cuenta del valor del ingeniero y grado en teleco… Hemos llegado a la conclusión de que es un tiempo y un esfuerzo muchísimo más productivo del que pensábamos.

Hay perfiles en redes sociales que inicialmente estaban activos hasta la extenuación propia y ajena, y que ahora devienen auténticos muertos vivientes abandonados y olvidados por sus creadores en cuestión de pocos meses. ¿Qué ha fallado?. ¿Acaso esto de las redes sociales no es más que un cuento?, ¿una moda infantil e inútil?.

No lo creo. Lo que sucede es que no se comprende el medio, no se trabaja adecuadamente y además se tienen expectativas muy poco realistas de lo que se puede lograr.

Voy a insistir: las redes sociales son un canal de comunicación. A nuestro Colegio Profesional y a sus miembros, como yo personalmente, nos han servido para explicar a la sociedad, colegiados o no, lo que hacemos y lo que vamos a hacer.

Cosas para las que sirven las redes sociales:

  • Proyectar una imagen positiva y cercana de nuestro Colegio, marca y servicios.
  • Ofrecer soporte, información y atención al colegiado.
  • Establecer y fortalecer relaciones y sinergias con empresas, libre ejercientes, colegiados y, por qué no, con todos los Colegios hermanos, como el COIT, o el COGITI.
  • Recibir feedback. Información de primera mano, de los colegiados de nuestros servicios.
  • Gestionar críticas y problemas que puedan surgir.
  • Difundir información relevante del sector de las telecomunicaciones.
  • Definirnos como referentes en nuestro campo de actividad.
  • Mejorar el posicionamiento de nuestra web (esta será remodelada en breve, ya estamos trabajando en el último boceto).

Cosas que no debemos hacer en las redes sociales:

  • Hacer publicidad, entendida del modo más tradicional.
  • Hablar sólo de nosotros mismos, de nuestro colegio, de nuestros servicios, ofertas y promociones.
  • Bombardear y saturar a nuestra audiencia de información.
  • Ignorar, despreciar o en general no gestionar adecuadamente las críticas.
  • Tratar de conseguir resultados rápidamente.
  • No contestar a los comentarios o no hacer caso a nuestros seguidores.

Y es que no debemos olvidar que las redes sociales son ante todo eso, SOCIALES. Están hechas para relacionarnos con personas y hay que dirigirse a ellas como lo harías en el mundo offline: con cortesía, amabilidad y paciencia. Paciencia para construir una relación de confianza, de complicidad y fidelidad. Utilizando siempre la ética, la información fiable y la atención personal y cercana. Por esto, no solo se han creado redes sociales del Colegio Nacional, sino que cada una de las Demarcaciones colegiales esta tan o más activa como la del COGITT.

Se trata de recuperar la humanidad en las relaciones comerciales, de crear un verdadero vínculo emocional, de anteponer el interés de nuestros colegiados y libre ejercientes por encima de otras consideraciones. De no buscar el beneficio como objetivo primordial e inmediato de cada publicación, de cada interacción social.

Sacar verdadero provecho de las redes sociales, supone trabajo y dedicación, pero sobre todo requiere de inteligencia, sensibilidad, empatía y una estrategia. Una estrategia no entendida como una maniobra para manipular, sino como un camino a seguir para influenciar, para ser relevante, respetado y apreciado. Para ser lo más eficiente posible sin malgastar tiempo ni esfuerzo.

No, un community  manager no puede ser un becario mal pagado pulsando “me gusta” y “compartir” aquí y allá. Debe ser un completo estratega, con carisma y facilidad para empatizar, para construir relaciones. Con la libertad y responsabilidad suficientes para tomar decisiones de cierta importancia en la empresa que representa. Para resolver problemas delicados o plantear acciones. De lo contrario nuestros perfiles sociales, no serán más que un juego en que perder el tiempo.

Y tú, ¿estás en las redes sociales?.


Bibliografía


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