profesionEn este post voy a intentar explicar la diferencia entre titulación y profesión. He decidido escribir este post porque en las ponencias que imparto en las Universidades, los futuros ingenieros/as siguen desconociendo las diferencias, y en nuestro país está todo muy regulado, por lo que es muy importante trabajar de forma legal si tu profesión es regulada.

La confusión viene entre los conceptos de título académico universitario, profesión regulada por el estado y competencia o atribución profesional. Más aún si cabe, en el ámbito de los estudios de grado y master, donde suelen atribuirse alegremente competencias o atribuciones profesionales a un título universitario, cuando en realidad se quiere hacer referencia a las atribuciones de una determinada profesión, en general, regulada.

La profesión regulada es la actividad o conjunto de actividades profesionales para cuyo acceso, ejercicio o modalidad de ejercicio se exija, de manera directa o indirecta, estar en posesión de determinadas cualificaciones profesionales, en virtud de disposiciones legales, reglamentarias o administrativas.

La cualificación profesional es la capacidad para el acceso a una  determinada profesión, o a su ejercicio, que viene acreditada oficialmente por un título de formación, por un certificado de  competencia, por una experiencia profesional formalmente  reconocida, o bien por el concurso de más de una de tales circunstancias.

De acuerdo con el diccionario de la RAE, competencia es la “pericia, aptitud, [o] idoneidad para hacer algo o intervenir en un asunto determinado”.

Tener o disponer de una competencia profesional debe ser entendido, por tanto, como la capacidad para ejercer una profesión, en su sentido más amplio. En este sentido, cualesquiera estudios universitarios (o de cualquier otro nivel) proporcionan una capacitación para el ejercicio de una profesión (regulada o no), en función de la formación recibida o de las “competencias” adquiridas durante esa fase formativa.

Otra cuestión es la que atañe a las profesiones reguladas para cuyo ejercicio, además de disponer de una determinada capacitación, se debe estar en posesión de algún título o haber superado algún requisito, que puede ser en ocasiones un título universitario.

En los estudios universitarios que conducen a una profesión regulada por el estado, es el Colegio Profesional de dicha profesión el que otorga la profesión, esto es, para ejercer dicha profesión, es obligatorio estar colegiado, o de lo contrario se tiene titulación pero no profesión.  

En definitiva:

  • Un título universitario puede habilitar o no para el ejercicio de una profesión regulada.
  • Una profesión regulada puede requerir o no de un título universitario para su ejercicio.
  • Para ejercer una profesión regulada hace falta estar colegiado en el Colegio Profesional correspondiente.

Peluquero o barrendero son ejemplos de algunas de las muchas profesiones no reguladas existentes en España. Un ejemplo de profesión regulada es la de Ingeniero Técnico de Telecomunicación, para la que se requiere, entre otros, estar en posesión del título universitario de Graduado en Ingeniería en cualquier especialidad de las telecomunicaciones.

Puede resultar muy interesante, a la par que aclaratoria, la consulta a la siguiente tabla de profesiones reguladas con la titulación de Grado de la Universidad Politécnica de Valencia. No están todas las profesiones, ni todos los grados habilitantes, pero para entender la diferencia es más que aclaratoria.

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Entre las profesiones reguladas se encuentran la de Médico o la de Ingeniero Técnico de Telecomunicación, pero también la de Jefe de máquinas de la marina mercante o la de buceador de segunda clase, que no existen como titulaciones universitarias.

La de Diplomado en Turismo o la de Ingeniero Técnico en Diseño Industrial que, sin embargo, son títulos universitarios no tienen profesión regulada por el Estado. Creo, desde mi humilde opinión, que estudiar un Grado sin posibilidad de profesión regulada al finalizarlo es un grave error, ya que las salidas laborales del egresado serán muchísimo menores que si se posee una profesión regulada.

La regulación profesional no depende, ni ha dependido nunca, del Ministerio de Educación  al que compete, exclusivamente, la regulación académica de los estudios. Cada profesión regulada tiene un Ministerio que “tutela” dicha profesión. En el caso de los Ingenieros Técnicos de Telecomunicación siempre ha sido el Ministerio de Industria, aunque en el Gobierno recién estrenado, seguramente dependeremos de dos ministerios, porque el Ministerio Energía, Turismo y Agenda Digital tiene parte de nuestra profesión en sus competencias.

Existen, por tanto y por un lado, profesiones, algunas de las cuales están reguladas en España (por los Colegios Profesionales correspondientes) y, por otro lado, títulos universitarios, algunos de los cuales habilitan para el ejercicio de profesiones reguladas:

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Nuestra profesión: Ingeniero Técnico de Telecomunicación.

Nuestro título habilitante: Grado en Ingeniería en cualquier especialidad de las telecomunicaciones (Sistemas de Telecomunicación Imagen y Sonido, Electrónica de telecomunicaciones y Telemática).

Normativa profesión regulada: Ley 12/1986, de 1 de abril, sobre regulación de las atribuciones profesionales de los Arquitectos e Ingenieros Técnicos.

Normativa de planes de estudios: Orden CIN/352/2009, por la que se establecen los requisitos para la verificación de los títulos universitarios oficiales que habiliten para el ejercicio de la profesión de Ingeniero Técnico de Telecomunicación.

Post escrito con información desde diversas fuentes, entre ellas la UPV, la UV, la UMH y la UA.


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