Los peligros que acechan a los menores, y más vulnerables, en Internet, son una preocupación que debemos tener tanto los maestros, los profesores y evidentemente, los padres. Muchos hacen uso del software parental que limitan el acceso a ciertos contenidos y otros, quieren saber todo lo que hacen y comparten sus hijos en Internet, sin límites ni restricciones y no dudan en “hackear” con programas espía para controlar sus móviles, tablets y ordenadores. ¿De verdad creemos que esto es legal?. ¿Y ético?.

Hay muchos peligros para los menores en Internet:

  • Utilización de su imagen de forma incorrecta.
  • Ser víctima de depredadores sexuales.
  • Sufrir amenazas, extorsiones o acoso.
  • Que la Red sea su forma de experimentar y vivir su realidad.
  • Etc…

Por todo esto, los profesores y sobretodo los padres, quieren estar al tanto de las publicaciones y los contenidos que comparten sus hijos o alumnos y así tenerlos controlados de que no hacen nada incorrecto.

Cada padre, madre, profesor o profesora tiene una idea de que debe hacer, algunos de que si  y otros de que no podemos vulnerar la intimidad de los menores para controlar que hacen o no en Internet. Lo que se quiere a los que se puede hacer, es diferente: “es mi hijo, así que hare lo que quiera”. No vale esta típica afirmación, ya que nuestros actos pueden derivar en consecuencias personales y legales para ambos, padres o educadores e hijos o menores.

Por tanto, os voy a intentar ayudar dentro de mis posibilidades, para que así después cada cual pueda decidir qué hacer en cada caso.

La Ley Orgánica 1/96 de Protección Jurídica del Menor dice que los menores tienen derecho a la intimidad personal, la inviolabilidad de la correspondencia y el secreto de las comunicaciones.

Debemos diferenciar entre usar herramientas de control parental para supervisar lo que hacen nuestros menores, y utilizar software espía para tener control absoluto y saber que hacen en todo momento: contraseñas, mails, conversaciones de WhatsApp, mensajes de audio… Acceder a esta información  sin el consentimiento del menor supone una violación de su derecho al secreto de las comunicaciones, que viene reflejado en nuestra Constitución, así como el de las personas con las que habla.

Diferente es el hecho de que los padres o profesores detecten que los menores pueden estar siendo víctimas de algún delito, ante un comportamiento extraño, inusual o sospechoso.

Imaginaros que como madre tenéis constancia de que vuestra hija está quedando con un chico, pero sospecháis de algo raro. Como tenía su contraseña de Facebook, pudo constatar que su hija había entablado una relación con un depredador sexual mayor de edad, que al final fue condenado por delito de abusos sexuales y exhibicionismo (Sentencia 5809/2015 de la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo).

En este caso, el Tribunal dio por hecho que la madre no había utilizado “subterfugios o métodos de indagación informática que permitiesen su descubrimiento al margen de la titular de la cuenta (su hija) sino que fue a través de una comunicación voluntaria”, en caso contrario, se podría haber valorado la prueba como inutilizable.

Al final el Tribunal Supremo justifico su legalidad de la conducta de la madre ya que se trataba del ejercicio de la patria potestad concebida, no como poder sino como función de defensa y protección respecto de la menor. En definitiva, la madre actuó bajo el deber de velar por su hija menor que le asigna la legislación civil.

Esta misma situación pudiera ser extensible a otras muchas en las que los menores están siendo o han sido víctimas de un delito. Pero, como detalla la sentencia que hemos indicado (aconsejo buscarla en Google y leerla detalladamente), se deduce que en el caso de que no hubiera habido una justificación a esta intromisión a la intimidad de la menor, la obtención de la prueba hubiera sido ilegal y el acceso a la cuenta de la menor, por tanto, no hubiera estado justificada. La madre habría cometido un delito contra la intimidad o el secreto de las comunicaciones. Así que mucho cuidado con el control que hacemos con los menores.

Para acabar, indicar que los peligros de los menores muchas veces, de forma inconsciente o por desconocimiento, vienen de los propios padres, que sobreexponen la imagen de sus hijos por las redes sin pensar en las consecuencias que ello pueda generar, en un presente y en un futuro. De esto hablaremos en otro post, pero por favor, pensad antes de actuar en todo lo que se publica de un menor en Internet.


Fuentes para escribir esta post:


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